El pasado 29 de abril, Esade acogió en su sede de la avenida de Esplugues de Barcelona un acto in memoriam dedicado a Josep Miralles, jesuita, sociólogo y profesor de Esade, fallecido en 2020. El encuentro permitió recordar las diversas dimensiones de su trayectoria y sirvió también para anunciar la creación de una beca que llevará su nombre. Un gesto concreto de reconocimiento a un legado profundamente vinculado a la educación, la justicia y la transformación social.
La jornada comenzó con una Eucaristía presidida por Pau Vidal SJ, delegado de los Jesuitas en Cataluña. La celebración coincidió con la inauguración de La Cova, un nuevo oratorio interreligioso en la sede de Esade, un espacio polivalente concebido para la reflexión, el silencio y la interioridad. Los arquitectos responsables de la reforma del espacio explicaron el significado y el propósito de este oratorio. En el transcurso del acto se subrayó la significación de esta coincidencia, en tanto que este espacio refleja una sensibilidad espiritual abierta, acogedora y dialogante, muy cercana a la manera de ser y de vivir de Josep Miralles.
El acto in memoriam, que contó con la presencia del rector de la Universidad Ramon Llull, Carles Pérez Testor, fue introducido por Àngel Castiñeira. Diversas intervenciones recorrieron las diferentes facetas de Miralles: la universitaria, la jesuita, la activista, la de acompañante y la de una persona profundamente comprometida con el binomio fe-justicia.
Cristina Giménez, directora de Identidad y Misión de Esade, destacó su contribución a la institución como profesor que ofrecía conocimiento “con rigor y con sentido”. También puso de relieve su capacidad de escucha, su cercanía y su calidad humana, así como el papel clave que tuvo en la configuración de la identidad y los valores de Esade. Según remarcó, su legado va más allá de las aulas y continúa inspirando un modelo educativo atento a la dimensión social y ética, inseparable de una dimensión interior y espiritual que él consideraba fundamental: una llamada al autoconocimiento, a cultivar la interioridad y a vivir el compromiso desde la esperanza y la gratuidad.
Josep M. Lozano profundizó en su vertiente académica y universitaria. Recordó que Josep Miralles era más que un académico: era un universitario en el sentido más pleno del término, con una gran preocupación por la universidad entendida como una comunidad de profesores y alumnos en búsqueda de la verdad. Destacó también su capacidad de escuchar y su voluntad de hacer crecer en calidad humana tanto a las personas como a la institución.
Todas las intervenciones destacaron su humildad y disponibilidad, su capacidad de escucha, su compromiso social y su faceta como acompañante
Su identidad como jesuita fue evocada por su compañero jesuita Pep Mària y por Mar Vila. Mària situó a Miralles en una generación de jesuitas que, después del Concilio Vaticano II, optaron por vivir en barrios obreros, como expresión concreta del compromiso con la justicia. Recordó cómo Miralles discernió su vocación de jesuita aquí, en un contexto cercano en el que también era necesario trabajar por la transformación social. Mar Vila, por su parte, habló de su papel como acompañante de un grupo de laicos. “Nos hizo de guía”, dijo, destacando su humildad, su fe cristiana vivida y profunda, y la manera en que compartía la vida y la reflexión como un miembro más del grupo, capaz también de pedir ayuda y consejo.
M. Carmen de la Fuente presentó la dimensión activista de Josep Miralles, definiéndolo como una persona de servicio, movida por la compasión y la vocación, humilde y “liberada del ego”. Señaló que su vida fue una concreción del compromiso fe-justicia, marcado por el decreto de la Compañía de Jesús de 1975 que vincula inseparablemente la fe y la promoción de la justicia. Su compromiso se expresó en el acompañamiento y el servicio a instituciones del ámbito social como Migra Studium y Oxfam Intermón, así como en su cercanía a comunidades de los barrios de Pubilla Casas y Can Vidalet y a realidades de otros lugares del mundo.
También Montse Jiménez recordó a Miralles como acompañante de personas, comunidades y procesos institucionales. Destacó su capacidad de ayudar a tomar conciencia, comprender las tensiones que atraviesan las instituciones y preguntarse por la razón de ser y de actuar. Subrayó su manera de afrontar el conflicto, desde la convicción de que no se puede permanecer neutral, y su predisposición al diálogo como una apertura a ser transformado. Disponibilidad, paciencia y una mirada capaz de abrir nuevas perspectivas fueron algunos de los rasgos que remarcó.
El acto incluyó también una emotiva intervención del hermano de Josep Miralles, que recordó hasta qué punto el compromiso fe-justicia marcó su vida, con sus exigencias y también con los quebraderos de cabeza que este compromiso podía comportar.
La clausura corrió a cargo de Marc Vilanova, del departamento de Sociedad, Política y Sostenibilidad de Esade, que anunció la creación de la beca Josep Miralles, una iniciativa que quiere mantener vivo su legado facilitando el acceso a los estudios de Esade a alumnos con recursos económicos limitados, y proyectando hacia el futuro su manera de entender la educación como herramienta de compromiso y transformación desde los valores del Evangelio.
Fotos: Esade