El Jesuita Francesc Xammar es nombrado hijo adoptivo de la ciudad de Tarragona

El miércoles 20 de diciembre en un emotivo acto en el salón de actos de la Antigua Audiencia del Ayuntamiento de Tarragona, el Jesuita Francesc (Paco) Xammar, de 90 años, recibió el título de hijo adoptivo de la ciudad. Este reconocimiento es en agradecimiento por su larga e incansable tarea en favor de las personas más desfavorecidas, especialmente en los barrios de poniente de la ciudad de Tarragona. 
 
El acto de entrega de la distinción, que ha compartido con la soprano Marta Mathéu, reconocida como hija predilecta, ha sido presidido por el alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales y una amplia representación institucional. También estaban presentes en acto el arzobispo de Tarragona, Mons. Joan Planellas y Barnosell, el delegado de los Jesuitas en Cataluña, Pau Vidal, otros compañeros Jesuitas, el presidente del Comité Òscar Romero, Xavier Rius, así como un extenso grupo de amigos y conocidos de Paco. 
 
Paco nació en Barcelona en 1933, de una familia acomodada. Llegó a Tarragona en 1966 y se instaló a la parroquia de Sant Josep Obrer, en el barrio de Torreforta. Tres años después se trasladó al barrio de la Floresta, de donde ya no se movió y dónde ha residido hasta hace pocos meses. Durante más de seis décadas, ha ejercido sin desfallecer su compromiso con la ciudad y muy especialmente con los sectores más vulnerables. Ha combinado su servicio como sacerdote, activista, líder vecinal y en el primer consistorio democrático, después de la dictadura, como regidor. El año 2018 se publicó un libro que glosa la vida y el compromiso de Paco Xammar, con el título "Francesc Xammar y Vidal: dignidad y compromiso en la periferia de Tarragona". 
 
El P. Xammar también fue cofundador e inspirador de los Comités Òscar Romero, y durante largos años ha mantenido un estrecho vínculo con las comunidades eclesiales de base y las instituciones de la Compañía de Jesús de varios países de Centro América y Latino América, haciendo estancias regulares sobre todo en Nicaragua. 
 
Durante el acto, la regidora de cultura y fiestas Sandra Ramos fue la encargada de glosar la figura del P. Xammar. Remarcó que el jesuita llegó a la ciudad hace décadas «con una clara vocación de servicio en la ciudad, porque luchar y defender los más desfavorecidos es luchar por una sociedad mejor y más homogénea, y esta ha sido su enseña». 
 
En su intervención el P. Xammar dirigió unas palabras «de agradecimiento en la ciudad de Tarragona y a sus representantes por esta distinción», y también afirmó que «la vida que he pasado en esta ciudad, principalmente en los barrios de la Floresta y Torreforta ha sido muy plena». Expresó que «para hablar de una cosa hay que estar cerca de la persona, de la realidad, porque no hay mejor manera de conocer la realidad que aproximándose y poderla exponer en todo el mundo».  Aquí podéis leer el escrito que Paco Xammar había preparado para el acto. En otra ocasión, en una entrevista, Paco Xammar había afirmado con claridad que el motor de su compromiso era su fe cristiana, que lo llevaba a vivir esperanzadamente, diciendo: “Tengo esperanza porque tengo fe. Y sin esperanza, no sé mucho cómo se puede vivir”. Todavía, en otra entrevista, afirmó: "Jesús es la persona que da sentido a la vida y que nos habla de fraternidad". 
 
El homenaje al padre Xammar cerró con la intervención del alcalde de la ciudad, Rubén Viñuales que, a propósito del testigo de toda una vida entregada, dirigió una pregunta a todos los asistentes: «¿Qué mejor vida que vivir para hacer justicia?»