El eclipse total de sol del miércoles 12 de agosto volvió a reunir a la Compañía de Jesús con un lugar estrechamente ligado a su historia científica: l’Observatori de l’Ebre, fundado por los jesuitas hace más de 120 años.
El Observatorio del Ebro nació, en cierto modo, bajo el signo de un eclipse. Creado por la Compañía de Jesús en Roquetes el 8 de septiembre de 1904, tuvo su inauguración científica el 30 de agosto de 1905, coincidiendo con un eclipse total de sol cuya franja de totalidad atravesaba Tortosa.
Su creación formaba parte de la apuesta de la Compañía de Jesús por la formación y la investigación científica en un momento de grandes avances y de debate sobre la relación entre fe y conocimiento moderno. El P. Ricard Cirera, que había dirigido el observatorio jesuita de Manila, fue su impulsor, con un proyecto dedicado especialmente al estudio de las relaciones entre el sol y la Tierra.
121 años después, un nuevo eclipse total de Sol ha acompañado simbólicamente el relanzamiento del Observatorio, en una jornada que contó con la presencia del president de la Generalitat, Salvador Illa, la consellera de Universidades, Núria Montserrat, el conseller de Presidencia, Albert Dalmau, y el rector de la Universitat Ramon Llull, Carles Pérez Testor.
La jornada incluyó un programa científico de gran nivel, con la participación de astronautas, científicos vinculados a la NASA, un premio Nobel y el jesuita Pavel Gabor, vicedirector del Observatorio Vaticano y responsable de su centro de investigación en Arizona. Precisamente Gabor confesó que tenía muchas ganas de visitar el Observatorio del Ebro, recordando los vínculos históricos entre ambas instituciones y el paso por Roquetes de varios jesuitas vinculados al Observatorio Vaticano.
La Compañía de Jesús estuvo también representada por Pau Vidal, delegado de la Plataforma Apostólica; Jaume Flaquer, miembro del patronato de IQS, y Llorenç Puig, profesor de IQS. Una fotografía junto a los retratos de los directores jesuitas del Observatorio, desde su fundación hasta el P. Luis Felipe Alberca, último director jesuita hasta 2001, expresaba simbólicamente el reconocimiento a un siglo de trabajo paciente y continuado de tantos jesuitas dedicados a la observación, la investigación y la divulgación científica sobre el sol y la Tierra.
Con el paso de los años, la Compañía fue facilitando progresivamente el relevo en la dirección y la gestión de la institución, así como su vinculación con organismos científicos, académicos y públicos. En 2016 dejó de formar parte del Patronato, después de más de un siglo de vinculación institucional con el Observatorio. Coincidiendo con el eclipse, la actual dirección del Observatorio agradeció la presencia de esta representación de la Compañía de Jesús en una jornada que, de algún modo, permitió recordar y agradecer esta larga historia compartida.
El alcalde de Roquetes, Ivan Garcia, recordó, durante el acto institucional, que este segundo gran eclipse total invitaba a «mirar y valorar un legado centenario» y expresó «un especial recuerdo y agradecimiento a la Compañía de Jesús por impulsar la institución en tiempos difíciles y por todo el legado que nos ha dejado en Roquetes».
El momento culminante fue, naturalmente, la observación del eclipse. Contemplar en directo un eclipse total es también una profunda experiencia de vinculación con el cosmos que habitamos. El silencio de los asistentes al llegar la totalidad, seguido de la explosión de admiración al hacerse visible la corona solar bajo la luz extraña y sombría del eclipse, fue quizá la mejor expresión de ello.
Más de un siglo después, dos eclipses enlazan así dos momentos de la historia del Observatorio del Ebro: el de sus orígenes y el de una nueva etapa que mira hacia el futuro.
Imatge de l'eclipsi: gencat.cat