“¿Puede haber fe sin compromiso por la justicia?” Esta es la pregunta que se ha planteado al obispo de Sant Feliu, Xabier Gómez, y a la periodista y activista Montse Santolino en un diálogo organizado conjuntamente por los Jesuitas en Cataluña y el centro de estudios Cristianisme i Justícia este lunes 4 de mayo. El salón de actos de la sede de la Compañía de Jesús en Barcelona se llenó para escucharlos, con una destacada presencia institucional entre el público, encabezada por el conseller de la Presidencia, Albert Dalmau, y el director general de Asuntos Religiosos, Ramon Bassas, en representación del Govern de la Generalitat.
Este acto tenía como marco la conmemoración del 50 aniversario del decreto cuarto de la Congregación General 32 de la Compañía de Jesús, que situó la promoción de la justicia como exigencia absoluta del servicio de la fe. Pero, como destacó el delegado de los Jesuitas en Cataluña, Pau Vidal, en la apertura de la sesión, “aquella opción por la fe y la justicia era fruto de un camino del conjunto de la sociedad y de la Iglesia”. El diálogo, por tanto, planteaba la pregunta sobre si fe y justicia son inseparables desde una mirada amplia y abierta, y con dos ponentes que han abordado la cuestión desde trayectorias marcadas por el compromiso social, la lectura creyente de la realidad y la proximidad a situaciones de vulnerabilidad y exclusión.
Ambos coincidieron en afirmar que el compromiso por la justicia no es un añadido a la fe, sino que toca el núcleo del Evangelio. El obispo Xabier Gómez señalaba la proximidad y la encarnación como elementos que definen la fe cristiana y que conducen al compromiso con la justicia. Montse Santolino fue igualmente contundente: “La fe es indisociable de la justicia”, afirmó en su primera intervención. La conversación no eludió algunas tensiones actuales, como el riesgo de instrumentalización de la fe o la creciente polarización. “Estoy muy preocupado por la ideologización de la religión”, decía el obispo, que también insistió en la importancia de la verdad, subrayando el riesgo de los discursos construidos sobre informaciones falsas. En la misma línea, Santolino recordaba, con palabras pronunciadas recientemente por el papa León XIV, que “la opción preferencial por los pobres no es ideología, sino el corazón del Evangelio”.
Entre los rostros de la injusticia hoy se citaron la lucha contra la guerra y las desigualdades, la defensa de las personas migrantes, la crisis climática y los derechos de las mujeres. Pero el obispo de Sant Feliu quiso señalar la vivienda como uno de los mayores problemas sociales que tenemos en estos momentos. Por su parte, Montse Santolino puso de relieve la precariedad que se vive en muchos barrios de nuestro país. Precisamente la presencia junto a las personas, la vida comunitaria, la importancia de los cuidados o la necesidad de dar voz a quienes sufren la desigualdad y la precariedad fueron apareciendo en el diálogo como algunas concreciones necesarias del compromiso fe-justicia hoy.
En el tramo final del diálogo se dio la palabra a tres testimonios que han hecho experiencia del compromiso fe-justicia: Anna Martínez, directora de la Fundació Salut Alta de Badalona; Manu Andueza, responsable de teología de Cristianisme i Justícia; y Neus Forcano, directora de Justícia i Pau. Sus intervenciones ayudaron a aterrizar la conversación en experiencias de acompañamiento, compromiso comunitario y reflexión teológica.
En los últimos meses, en Cristianisme i Justícia y en el conjunto de la Compañía de Jesús, diversas iniciativas han puesto el foco en el llamado Decreto Fe-Justicia, aprobado en 1975. También lo han hecho publicaciones que se repartieron entre los asistentes al finalizar el acto, y que pueden consultarse también en línea, como el cuaderno Fe y Justicia. Celebrando nuestras raíces y la Carta al P. Pedro Arrupe, escrita por Josep M. Rambla en nombre de jesuitas y amigas y amigos en misión de la Compañía de Jesús.