El miércoles 17 de diciembre, unas 400 personas, muchas de ellas en situación de vulnerabilidad, fueron desalojadas del antiguo instituto B9 de Badalona y se quedaron en la calle, la mayoría bajo el puente de la autopista. Desde ese momento, las entidades sociales de los Jesuitas en Cataluña —dos de las cuales están ubicadas en Badalona— hemos seguido de cerca la situación de las personas desalojadas y hemos intentado dar respuesta.
Acción conjunta de las entidades sociales de los Jesuitas en Cataluña como respuesta al desalojo del B9.
Ante las imágenes de dolor y desolación, y constatando la falta de voluntad política y de recursos por parte de las administraciones para ofrecer una alternativa a estas personas, el 19 de diciembre hicimos público un comunicado para exigir a las administraciones una respuesta, haciendo un llamamiento a la solidaridad, la responsabilidad institucional y una respuesta humana inmediata. El domingo 21 de diciembre, la oposición de algunos vecinos a la acogida de 15 personas en una parroquia hizo crecer la tensión mientras las personas desalojadas seguían en la calle.
Entre el 22 de diciembre y el 8 de enero, las entidades sociales de los Jesuitas en Cataluña acogimos temporalmente en el Centre Sant Jaume de Badalona a 12 personas desalojadas del B9.
Como respuesta a la situación de vulneración de derechos generada por el desalojo, y en coordinación con Cáritas, las entidades de Jesuitas Social nos pusimos a trabajar de forma conjunta para habilitar un espacio de acogida temporal en el Centre Sant Jaume. Sant Jaume es una de las entidades de Jesuitas Social que, generosamente, cedió sus espacios mientras las actividades propias del centro estaban paradas por las vacaciones de Navidad. A partir del 22 de diciembre y hasta el 8 de enero, acogimos allí a 12 personas —9 de ellas de forma fija— derivadas por Cáritas. El primer día llegaron sin ninguna pertenencia y con el deseo de ducharse y poder descansar.
A las puertas de Navidad, en muy poco tiempo, los equipos de nuestras entidades se pusieron en marcha para activar los recursos necesarios. Una treintena de profesionales se organizó para trabajar durante los días festivos y una setantena de voluntarios ha colaborado en el acompañamiento de las personas acogidas, que pudieron disponer de un lugar donde ducharse, cenar, dormir y desayunar. Y, más que eso, un espacio acogedor, donde la hospitalidad fue tomando forma gracias a la suma de cada gesto y a la aportación de cada persona, también de quienes ofrecieron apoyo económico.
Desde el 8 de enero, la Llar Dorothy Day acoge a 7 personas en un recurso residencial más estable y con acompañamiento comunitario.
Paralelamente, se ha estado trabajando para ofrecer un recurso residencial más estable a partir del 8 de enero, momento en que la acogida en el Centre Sant Jaume debía finalizar por la reanudación de las actividades del centro. Tras varios diálogos con las entidades que conforman la Aliança Bisbe Carrera, en concreto la Fundació Roca i Pi, el mismo 8 de enero, 7 de estas personas que habían estado en el Centre Sant Jaume se trasladaron a la nueva Llar Dorothy Day, donde podrán continuar acogidas hasta el 28 de febrero.
La nueva casa está ubicada en un espacio de Badalona cedido por las Religiosas de Jesús María. El acompañamiento técnico y social lo realiza la Fundació Roca i Pi y, desde Jesuitas Social, sumamos esfuerzos con el acompañamiento comunitario. Para hacerlo posible, seguimos el modelo de la red de hospitalidad de Migra Studium (Servicio Jesuita a Migrantes). En este caso, es la Fundació Salut Alta de Badalona, la entidad más cercana a la casa, la que gestiona el grupo de voluntariado que cuida de la dimensión comunitaria.
La casa lleva el nombre de Dorothy Day, en recuerdo de la periodista estadounidense, activista social, mujer laica, madre, abuela, trabajadora, revolucionaria y profundamente religiosa (1897-1980). Ella fundó el Movimiento del Trabajador Católico, un movimiento pacifista aún hoy activo que sigue combinando ayudas directas a los pobres y a las personas sin hogar con la acción directa no violenta.
Un relato esperanzador que nos ayuda a creer en la hospitalidad como valor fundamental y compartido.
Desde el primer momento, todas estas acciones se han llevado a cabo con discreción, pero, junto con otras acciones solidarias de muchas personas y colectivos, son buenas noticias que no podemos dejar de compartir, porque es necesario reconocernos en un relato esperanzador. Frente a la hostilidad, los discursos de odio y racistas, seguimos apostando por la acogida y la hospitalidad como un valor fundamental y compartido.
Esperamos que todas las personas afectadas por el injusto e inhumano desalojo en Badalona del antiguo instituto puedan contar con un alojamiento digno y estable que les permita continuar con su vida. Y que, como sociedad, reforcemos las políticas sociales y podamos hacer frente y erradicar el sinhogarismo. Mientras tanto, las cinco entidades que formamos parte del sector social de los Jesuitas en Cataluña seguimos haciendo aquello a lo que estamos llamadas: acompañar, servir y defender los derechos de las personas más vulnerables.
Fotografías: Dani Codina - Cáritas Barcelona.