La vida religiosa de Cataluña reafirma su compromiso de trabajar por una vivienda digna

La Unió de Religiosos de Catalunya (URC) reafirma su compromiso con el trabajo por una vivienda digna, una tarea que las congregaciones y órdenes religiosas desarrollan desde sus orígenes como parte esencial de su misión. En esta línea, la editorial del último boletín de la URC, que firma el jesuita y miembro de la junta de la URC Pau Vidal, apoya el acuerdo firmado entre la Iglesia y el Govern de la Generalitat de Catalunya para facilitar la cesión de propiedades eclesiales destinadas a vivienda social.

Son muchas las congregaciones e institutos de vida religiosa que trabajan desde sus orígenes para garantizar un hogar digno a personas en situación de vulnerabilidad. Este carisma se concreta en proyectos de acogida, pisos sociales, comunidades de hospitalidad y otros recursos residenciales. Entre estas iniciativas destaca la Fundación Mambré, impulsada por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y la Compañía de las Hijas de la Caridad, que gestiona más de 400 recursos residenciales para personas en situación de exclusión social, entre muchas otras experiencias en todo el territorio.

El acuerdo entre la Iglesia y el Govern de la Generalitat para facilitar la cesión de inmuebles destinados a vivienda social no sustituye la misión propia de las congregaciones, sino que permite movilizar bienes que actualmente no tienen uso, ampliando así su contribución a garantizar una vivienda digna. Se trata de una colaboración con la administración pública que deberá concretarse caso por caso y que permitirá ampliar el servicio que ya realiza la Iglesia.

"Como vida religiosa, trabajar para garantizar el derecho a una vivienda digna es la expresión de nuestra misión y servicio como consagrados. Denunciamos la injusticia estructural que hace tan dificil el acceso a la vivienda y las dramáticas consecuencias que esto tiene en las vidas de las personas. 

Pau Vidal, jesuita y miembro de la junta de la URC

Las diversas iniciativas sociales y fundaciones que promueven las congregaciones religiosas o institutos de vida consagrada presentes en Cataluña no se limitan a ofrecer soluciones habitacionales. La labor que se realiza combina la ayuda para obtener acceso a una vivienda con el acompañamiento integral y la atención a las necesidades personales y espirituales.

Por ello, desde la Junta de la URC se reafirma que trabajar para garantizar el derecho a una vivienda digna es una expresión de su misión y servicio como vida religiosa. Al mismo tiempo, se denuncia la injusticia estructural que dificulta el acceso a una vivienda y las consecuencias que ello conlleva. Este compromiso incluye no solo la oferta de un techo, sino también un acompañamiento humano, personal, cotidiano y espiritual, que atiende todas las dimensiones de la persona, como el apoyo en la búsqueda de empleo, la integración comunitaria y la ampliación de la red relacional.

Finalmente, la entidad hace un llamamiento a la colaboración institucional y social para afrontar la crisis de la vivienda, reafirmando su compromiso con la justicia y el bien común, con la voluntad de contribuir, desde el Evangelio, a la construcción de una Cataluña más justa y fraterna.

Podéis leer la editorial aquí.