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De la culpa a la responsabilidad
Sesenta años después de la liberación del campo de Auschwitz, los alemanes siguen bajo el peso del holocausto
MARC BASSETS - Oswiecim / Auschwitz. Enviado especial
Al atardecer, después de la larga jornada de visitas al campo de concentración y exterminio de Auschwitz, se encierran en una sala del Centro Juvenil Internacional, un albergue en la ciudad polaca de Oswiecim, cerca de los campos de concentración y exterminio de Auschwitz y Birkenau. Cada día, antes de retirarse a dormir, dedican un rato a reflexionar sobre lo que han visto durante las últimas horas. Son quince sindicalistas de la región de Sajonia-Anhalt, en el este de Alemania, en torno a la cuarentena, que han venido seis días de visita al campo, una semana antes de la conmemoración del 60.º aniversario de la liberación de Auschwitz. Los quince nacieron acabada la Segunda Guerra Mundial. No tienen nada que ver con el nazismo. Pero son alemanes. Y aunque una visita a Auschwitz -el mayor campo de exterminio puesto en marcha por la Alemania nazi, donde murieron más de un millón de personas, el 90% de ellas judíos- debería apelar a la conciencia de cualquier hombre, para los alemanes suele ser una experiencia especialmente impactante.
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La Vanguardia, 24 de gener de 2005
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