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James Austin: "Si quiere hacer caridad,
cree empresas"
Lluís Amiguet
Usted insiste en que las ONG deben tener beneficios...
-Sí. Para poder trocar pobreza en prosperidad tienen que
conseguir beneficios y hacer que el Tercer Mundo sea productivo.
-Un negocio siempre es a costa de alguien.
-Toda mi vida ha consistido en demostrar que no, que los únicos
buenos negocios son los que benefician a todos. La caridad en la
que el rico da limosna al pobre y ya está sólo sirve
para perpetuar a los pobres y a los ricos. Y yo lo he comprobado
sobre el terreno.
-¿Dónde?
-Toda mi vida. Mi familia no era nada religiosa, pero en la mesa
las discusiones eran siempre sobre cómo conseguir un mundo
mejor. Yo me obsesioné con la idea de luchar contra el hambre
en el mundo...
-Noble empeño...
-Sí, pero empecé pensando que era suficiente con que
los ricos nos dedicáramos a ayudar a los pobres.
-Eso nos dicen desde hace años.
-Son los pobres los que tienen que ayudarse a sí mismos y
nosotros a que lo consigan. Yo lo comprobé allí mismo,
en el Tercer Mundo, cuando quise montar agroempresas en África,
Asia y Latinoamérica. (
)
-¿Qué estudió?
-Me matriculé en Harvard y estudié gerencia en la
Escuela de Negocios, y después me especialicé en la
creación de empresas sociales para instalarlas en el Tercer
Mundo.
-Ejemplos...
-Asesoré a los sandinistas para que no creyeran que el Estado
debía hacerlo todo, creé en Venezuela el foro de Santa
Lucía, que sigue uniendo a empresarios, sociedad civil y
políticos para discutir sus problemas...
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La Vanguardia, 18 de desembre
de 2003
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