El equipo del JRS regresa a los campos de refugiados de Maban, en Sudán del Sur

Pau Vidal en el campo de refugiados de Kakuma (kenia), donde trabajó hasta el mes de junio, antes de trasladarse a Sudán del Sur.

Los jesuitas catalanes Pau Vidal y Àlvar Sánchez ya han regresado a los campos de refugiados de Maban, en Sudán del Sur. Lo tuvieron que abandonar hace un mes después de un estallido de violencia en el que fueron asesinados seis trabajadores humanitarios, y que provocó la evacuación de unos 240 trabajadores humanitarios, incluido todo el equipo del JRS.

"La situación aquí es tranquila, pero el país se aguanta con pinzas, es un desastre y no parece que la cosa vaya a mejorar demasiado", asegura Pau Vidal en su primera comunicación después de regresar al campo.

Más de 127.000 personas refugiadas de Sudán llegaron a Maban entre finales del 2011 y principios del 2012. Viven en cuatro campos en una situación muy precaria, y atrapados entre dos guerras: en su tierra de origen (Sudán) y en el país que los acoge (Sudán del Sur). El trabajo del JRS en los campos de refugiados prioriza la educación y las personas más vulnerables. Uno de los programas que llevan a cabo en Maban es de formación para unos 150 profesores, que provienen tanto de los campos de refugiados como de la comunidad local. Según datos recientes, más del 80% del profesorado no sólo no tienen ninguna calificación sino que no han ni terminado la primaria. También se trabaja en el acompañamiento psicosocial para ayudar a gestionar las experiencias traumáticas.

Ahora, "las organizaciones van volviendo y vamos poniendo las cosas en orden de nuevo", pero la evacuación de los trabajadores humanitarios tiene consecuencias catastróficas para los refugiados y la comunidad local. "La mayoría de actividades han tenido que pararse, incluso las más vitales, como la distribución de alimentos básicos. Para los refugiados, la ración que distribuye el PAM (Programa Alimentario Mundial) es fundamental para garantizar su supervivencia, en una tierra que no es suya, sin medios para alimentarse. Las madres no pueden soportar oír día tras día a sus hijos llorar de hambre", explica Pau Vidal.

El equipo del JRS y el resto de trabajadores humanitarios se vieron obligado a evacuar Maban después de un estallido de violencia que comenzó el 3 de agosto en Bunjin, la capital del condado de Maban. Pau Vidal lo relataba pocos días después en un texto difundido por el JRS. "Parecía imposible que la población local estuviera corriendo hacia los campos de refugiados para salvar su vida. Unos meses antes hubo tensiones fuertes entre la comunidad local y los refugiados, pero esta vez, los locales de Maban se convirtieron en desplazados en su propia tierra y fueron recibidos por los refugiados. ¡Qué paradoja!."

Seis trabajadores humanitarios fueron asesinados debido a su etnia y después de unos días de incertidumbre, fue aconsejable la evacuación de los equipos humanitarios. Pau y Álvaro fueron trasladados a Juba, la capital del país. Los dos jesuitas habían llegado hacía pocas semanas, a mediados de julio para incorporarse al equipo del JRS. "Tengo grabados en la memoria los rostros de los refugiados congregados en la pista de tierra cerca de Bunjin contemplando cómo subíamos a los aviones precipitadamente. Sus rostros eran de incredulidad y miedo, miedo a quedarse solos ante el peligro. Este fue un momento duro para nosotros. Habíamos llegado hacía poco para estar con la gente, para aprender juntos y ahora nos marchábamos y los dejábamos allí en el momento más difícil", se lamentaban.

Alertan también de la gravedad de la situación que está provocando el conflicto y de la necesidad de acabar con la impunidad. "El gobierno local ha asegurado a las organizaciones que no volverá a ocurrir algo parecido, sin embargo, si no se hace una búsqueda seria y se encuentra a los responsables y se les aplica la ley, la impunidad alimentará más violencia, como ha demostrado el reciente informe de Human Rights Watch sobre Sudán del Sur. Incluso más importante si cabe, es que los dos líderes en esta absurda disputa lleguen finalmente a un acuerdo de paz, después de ocho meses de marear la perdiz a costa de decenas de miles de víctimas inocentes. Si no se dan prisa, la actual situación de crisis se convertirá en una auténtica catástrofe."

Més informació: Bloc de Pau Vidal - Web del JRS (Servei Jesuïta als Refugiats)

Fecha de la noticia: 
09 de Septiembre de 2014

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